pesecillo

PESCADITO DE PLATA

Nombre científico: Lepisma Saccharina Linnaeus
Nombre común: Pescadito de plata
Nombre vulgar: Lepisma silverfish
Familia: Lepismatidae
Orden: Thysanura

El lepisma (lepis en griego significa escama) o pescadito de plata es un insecto cuyo nombre común proviene del brillo plateado de las escamas que cubren su cuerpo. Es alargado y no mide más de 1,3 cm de largo, exceptuando las colas. Posee 2 largas antenas en la cabeza y 3 largos y delgados apéndices parecidos a antenas en la parte posterior. Es un insecto típicamente nocturno, un ágil corredor que se oculta muy bien durante el día en grietas o hendijas muy pequeñas. Se los puede encontrar en toda la casa, incluyendo la sala, la recámara, el baño, el ático, el sótano y el garage. Para existir el Lepisma necesita de una cierta humedad y temperatura, no puede prosperar en las habitaciones secas. Y como ocurre muchas veces, la preferencia por la humedad va unida a la repulsión de la luz. Prefiere áreas con temperaturas ambiente de 21 a 29º C y alta humedad relativa (70-100%). Puede vivir entre papeles viejos y pone huevos detrás de zócalos y en grietas del suelo. Los recién nacidos se alimentan de restos de los huevos; después de cambiar dos veces su tegumento, están en condiciones de comer papel, cola, cuero o textiles. El aparato bucal de los lepismas es de tipo masticador. Tienen una alimentación muy variada, tales como ropa almidonada, telas de rayón, encuadernaciones, etiquetas de los libros, o cualquier clase de papel en el cual se ha usado goma o cola. El alimento preferido de estos insectos es la materia vegetal con alto contenido de carbohidratos, tales como la harina de trigo y la avena. Prefieren el azúcar. También pueden consumir carnes secas, cuero e incluso insectos muertos. Las hembras ponen alrededor de 100 huevos, en tandas de 2 — 3 camadas que colocan en grietas, rendijas, oquedades o lugares apartados abandonándolos a su destino. Los jóvenes se asemejan desde un principio a los adultos y llevan el mismo modo de vida que ellos. Antes de llegar a adultos cambian múltiples veces de piel. El color gris lo toman a las 4 a 6 semanas de vida. El tiempo de desarrollo (huevo a adulto) es de 3 a 4 meses en condiciones favorables, pero de lo contrario puede requerir de 2 a 3 años.

El daño provocado por los pescaditos de plata, que no dejan residuos, consiste en un raspado muy limpio e irregular, que puede ocasionar perforaciones cortas, parecidas a las que producen las ratas. Si se trata de raspaduras superficiales, poniendo el material contra la luz se observan zonas transparentes. En cuero y pergamino son típicos las perforaciones con forma de embudo y el que sean devoradas las decoraciones que contienen más cantidad de cola o aglutinante. Por la facilidad de meterse entre las hojas de papel, en lugares en que siempre hay oscuridad, estos insectos pueden actuar día y noche. ¿Por qué un libro constituye algo apetecible para un insecto? En primer lugar, porque está hecho de papel, que se fabrica con materias fibrosas, principalmente celulosa, substancia muy común en los vegetales. Numerosos insectos que se alimentan de plantas y son, por ello, naturalmente atraídos por la celulosa, encuentran en bibliotecas y archivos un magnifico hábitat. Un papel de buena calidad contiene alta proporción de celulosa, que le confiere mayor resistencia al envejecimiento, pero lo hace más apetecible para los insectos; uno de menor calidad, por su acidez, que acelera el envejecimiento y favorece la proliferación de hongos, es menos atacable por aquellos. La madera, las telas de cuadros, cortinas y tapices y los hilos, cuerdas y telas de las encuadernaciones contienen celulosa, por lo que algunos insectos que perforan y comen papel son, a la vez, sus enemigos. Ciertos adhesivos usados en la encuadernación, y el apresto que recibe cada hoja de papel, pueden ser de origen vegetal o animal. Del primer origen son los engrudos, hechos con harina y aún usados; si no se les agregan substancias repulsivas de los agentes biológicos del deterioro, con seguridad atraerán diversos organismos nocivos. Los de origen animal, como la cola de carpintero, se basan en gelatinas. En las encuadernaciones modernas se emplean materiales sintéticos, tanto para costuras, que se realizan con fibras o hilos plásticos, como para cubiertas, que pueden ser de papel plastificado, o para el lomo de los libros. Igual que los tradicionales cueros y pieles, son frecuentemente atacados por los lepismas.